Texto publicado en Magacín CDMX en su quinta edición el seis de julio del 2026. Esta es una reproducción sin fines de lucro y el texto íntegro se encuentra publicado en https://www.magacincdmx.com
Tras la elección de 2021, Nora Arias fue víctima de su propio éxito: despertó la codicia por el PRD capitalino. Experto en lo de siempre, Jesús Zambrano intentó cosechar lo que no sembró, tal como lo hizo a la par de Jesús Ortega después de las elecciones de 2012. Es decir, el logro electoral impulsado por López
Obrador de aquel año se lo quedaron ellos, aunque sin controlar la CDMX.
Pero como Los Chuchos siempre tuvieron la intención de quedarse con el PRD capi-talino, después de las elecciones de 2021, en una perversa alianza con el ex delegado en Gustavo A. Madero y diputado local del PRD, Víctor Hugo Lobo Román -entonces chuchista, de los odiados por mientras los otros hacían maromas para salvarse del fracaso y conservar el registro del PRD a nivel nacional.
Nora Arias también logró que en el Congreso de la Ciudad de México el partido tuviera su propio Grupo Parlamentario, con ella como coordinadora y Pablo Trejo vicecoordinador. Esa fue otra causa por la que se lanzaron con todo al ataque en su con-tra.

El 22 de septiembre de 2024 se inventaron una sesión de Comité Ejecutivo del PRD de la Ciudad de México, en realidad espurio, porque emanaba del ya desaparecido PRD nacional, decretado por el INE el 19 de septiembre. En esos días, ya estaba en proceso el nuevo PRD Ciudad de México, salvado por Nora Arias. Ahí empezó una larga disputa jurídica: Lobo Román quería quedarse con lo que pudiera: con los inmuebles del PRD y por supuesto con los más de 40 millones de pesos anuales de prerrogativas.
Sin importarle que es diputado federal de Morena, meterse en otro partido político, incluso para pretender imponer en la dirigencia a su hijo menor Alan Lobo Rodríguez, quien ni siquiera es militante del PRD.

